La navaja Pallares Solsona con mango de asta de ciervo pulido es una pieza artesanal que combina materiales nobles, tradición cuchillera y un acabado cuidado al detalle. Cada mango es único, con vetas y tonalidades naturales propias del asta, pulida para ofrecer un tacto suave y un agarre cómodo. El pin decorativo refuerza su carácter clásico y artesanal.
Disponible en dos opciones de hoja para adaptarse a distintos usos y preferencias:
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Hoja de acero carbono — ofrece un filo muy vivo, excelente capacidad de corte y facilidad de afilado. Ideal para usuarios tradicionales que valoran el rendimiento y el carácter del acero al carbono.
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Hoja de acero inoxidable — mayor resistencia a la corrosión y mantenimiento más sencillo, perfecta para uso diario y entornos húmedos o exteriores.
Equilibrada, robusta y elegante, esta navaja es adecuada tanto para uso tradicional, actividades al aire libre moderadas, como para coleccionistas que buscan piezas auténticas y con personalidad. Una herramienta atemporal respaldada por la experiencia y calidad de Pallares Solsona.
La industria del cuchillo es una tradición solsonense que se remonta al siglo XVI. La empresa Pallarès, fundada en 1917, es actualmente el único testimonio de la importante industria cuchillera de Solsona.
Esta industria vivió su momento de máximo esplendor durante el siglo XVIII, cuando la ciudad de Solsona disponía de 24 talleres de cuchillería, agrupados en la Cofradía de San Eloy, patrón de los cuchilleros.
En el siglo XIX, en la ciudad había 8 talleres de cuchillería y a principios del siglo XX había 12, aunque basados en el trabajo artesanal y la mayoría de las cuales dejaron pasar la oportunidad de modernizarse.
En este contexto de incertidumbre nació la empresa Pallarès de la mano de los hermanos Lluís y Carles Pallarès Canal (el tío de Lluís ya era cuchillero), que pronto se caracterizó por el buen temple y el buen afilado de sus cuchillos, que vendían por toda la comarca del Solsonés y en las provincias de Barcelona y Girona.
En la década de 1960 pasan a dirigir la empresa los hermanos Jesús y Juli Pallarès Moncunill,hijos de Lluís. Comienza la modernización de la empresa y la ampliación de su mercado al resto de Cataluña y a toda España.
A mediados de la década de 1980 tan solo quedan 2 talleres de cuchillería y a principios de los años 1990 tan solo queda una, Cuchillería Pallarès.
A principios de este siglo la tercera generación se hace cargo de la empresa.
Continúa la modernización y adaptación a las nuevas tecnologías y se amplía el mercado hacia Francia, Suiza, Alemania y diferentes países de América del Sur.
Durante toda su trayectoria, Cuchillería Pallarès ha seleccionado y selecciona los materiales utilizados, siempre buscando la máxima calidad, y ha tenido y tiene como objetivo principal la calidad en el filo, por eso todos los cuchillos se afilan a mano. A pesar de todas las dificultades,
Pallarès, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, sin renunciar a sus orígenes en la tradición cuchillera artesanal de la ciudad de Solsona.